El deporte federado no promueve valores

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El deporte federado no promueve valores

Hace poco, compartía un comentario en redes sociales en el que decía algo así como

“¿Sabías que el deporte federado promueve valores, pero no de la forma que nos pensábamos? Que, en ocasiones, ¿nos hace ser dependientes de las opiniones de los demás?

Desde hace un tiempo, parece existir una corriente, en la que el deporte no solo es útil para mantenerse en forma, socializar, etc., sino que también es útil para el desarrollo de valores deportivos. Infinidad de clubes se han unido a este movimiento, y se enorgullecen de promover valores deportivos entre sus miembros (compañerismo, amistad, respeto, tolerancia…) a través de diferentes programas o acciones y fotografían momentos épicos, en los que, por ejemplo, uno de sus miembros ha devuelto un balón ante una decisión errónea de un árbitro.

Uno de los pilares de Mentalidad Deportiva es la investigación, y analizando este fenómeno, se nos planteó una duda:

 ¿Realmente, este movimiento de desarrollo de valores, está teniendo un impacto positivo en los jóvenes deportistas y están consiguiendo una mejora en cuanto a valores?

Los años de experiencia, nos han dejado claro, que no siempre coincide lo que hacemos, con lo que pensamos, y en caso, sospechábamos, que no todos esos valores desarrollados en los deportistas, se estaban interiorizando en los jóvenes de una forma efectiva, porque fuera del terreno de juego, los chicos, no siempre se comportaban deportivamente, lo cual, nos inquieta.

Planteamos un estudio donde entrevistamos a 600 jóvenes (sedentarios, practicantes de actividad física y federados) diferenciamos entre dos cosas.

  • Lo que hacen que refleje valores, es decir, mostrar conductas de compañerismo, amistad, respeto etc. (Lo llamamos conductas prosociales).
  • Lo que piensan o los motivos asociados a esas conductas, es decir, las verdaderas razones que se dan en los jóvenes para que manifiesten esas conductas fair play o de ayuda, compañerismo etc. (Lo llamamos razonamiento prosocial)

Para nuestra sorpresa, los resultados indicaron que, aquellos jóvenes que hacían actividad físico deportiva de forma regular, pero no estaban federados, tendían a justificar o argumentar sus conductas prosociales con motivos donde se manifestaban que “ayudo, porque entiendo la necesidad de esa persona que lo necesita”.

Mientras que los jóvenes que hacían deporte federado, tendían a justificar o argumentar sus conductas prosociales con motivos en los que se manifestaba una necesidad de aprobación personal, es decir “ayudo, porque si no, el grupo al que pertenezco, me señalará de mal compañero”.

En ambos casos, los adolescentes se comprometían ayudar o colaborar con situaciones injustas, pero no por las mismas razones.

Al comprobar esto, os prometo, que al principio nos quedamos sorprendidos, e incluso nos negamos a creerlo, pero después, no pudimos más que asumirlo y buscar la manera de actuar.

Entendimos que los jóvenes físicamente activos pero no federados, tienen un mejor desarrollo de las habilidades empáticas, un desarrollo de la comprensión de la situación mas allá de las propias necesidades, entendimos, que el deporte les beneficiaba para su desarrollo como personas.  Pero en caso de los jóvenes federados, lo que ocurre es adoptan como norma, las normas del grupo, sin ir más allá (“lo tienes que hacer, porque eso es lo que está bien”, pero no se está fomentando un verdadero desarrollo de valores en los jóvenes, no se está fomentando que comprendan las razones por las cuales es bueno ayudar, por las cuales, tener valores es importante.

Evidentemente no estoy diciendo que el deporte no promueve valores, todo lo contrario. Pero lo que sí es preocupante es que el deporte federado, por el hecho de ser federado, elimine los beneficios innatos del deporte en cuanto a desarrollo de valores, y, además, entorpezca que las jóvenes, tengan un desarrollo como personas sano.

Lo que implica que los jóvenes federados hagan uno de esos argumentos “Lo hago bien, para que el grupo me apruebe” van mucho más allá de los valores deportivos. Y tiene que ver con aspectos personales como la autonomía o dependencia, la capacidad de reflexión y decisión, el desarrollo de la propia identidad…

Recordemos, que el deporte, es un contexto, donde los jóvenes pueden experimentar, pueden equivocarse, pueden probarse, pueden crecer, y que no solo se trata de decir “ hay que hacer esto”, si no de que los propios jóvenes descubran las razones por las cuales es tener valores deportivos es positivo más allá de encajar en el grupo y no recibir una bronca de tu entrenador.

 

Dra. Clara López Mora.

Mentalidad Deportiva
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