EL JUEGO INTERNO DEFINE

EL RESULTADO

En la temporada 2026/27 dimití como seleccionador español de tenis de mesa porque los jugadores no confiaban en mí

 

Diez años después, algunas cosas han cambiado.

Hoy, varios deportistas y entrenadores de diferentes deportes me pagan justamente porque confían en mí.

Es, con diferencia, el mayor giro que ha dado mi carrera.

Lo que hago es muy sencillo:

Cada semana ayudo a estos deportistas y entrenadores a dar su siguiente salto de nivel.

Y cada semana, alguno lo consigue.

Pero sencillo no significa fácil.

Durante diez años he trabajado para mejorar mi manera de ayudar a otros a crecer.

He intentado que mi acompañamiento sea tan bueno como el entrenamiento que hacen ellos sobre la pista, el campo o el gimnasio.

Hoy trabajo con profesionales que quieren ganar más partidos.

Jugar a un nivel superior.

Conseguir que sus equipos compitan mejor.

Ascender de categoría.

Llegar a ser el entrenador del club o la selección que merecen.

A cambio, les pido bastante.

Que entrenen sin fisuras.

Que se hagan responsables de su rendimiento.

Que dejen de buscar excusas.

Que se atrevan.

Que acepten que mejorar exige cambiar.

Que su vida fuera del deporte esté alineada.

Ellos, a cambio, hacen cosas extraordinarias.

Remontan partidos que antes daban por perdidos.

Brillan en los momentos de máxima presión.

Empiezan a liderar e inspirar a sus equipos.

Se reúnen con mejores directores deportivos, presidentes y sponsors.

Y descubren el potencial que siempre había estado ahí, aunque todavía no sabían cómo alcanzarlo.

Eso no significa que todo salga bien.

Siguen perdiendo partidos.

Siguen teniendo días donde nada funciona.

Siguen siendo despedidos por los presidentes por malos resultados del

equipo.

Porque el alto rendimiento funciona así.

La diferencia es que ahora dejan de medir su valor por un resultado.

Y construyen la carrera deportiva de la que estar orgullosos.

Durante estos diez años he tenido el privilegio de trabajar con profesionales que nunca se conformaron con ser buenos.

Querían descubrir hasta dónde podían llegar.

Y, curiosamente, ellas han terminado enseñándome exactamente lo mismo.

Los años han sido generosos conmigo.

Y los deportistas y entrenadores que he acompañado, también.

Gracias.

David

Copyright © Mentalidad Deportiva 2026

En la temporada 2026/27 dimití como seleccionador español de tenis de mesa porque los jugadores no confiaban en mí

 

Diez años después, algunas cosas han cambiado.

Hoy, varios deportistas y entrenadores de diferentes deportes me pagan justamente porque confían en mí.

Es, con diferencia, el mayor giro que ha dado mi carrera.

Lo que hago es muy sencillo:

Cada semana ayudo a estos deportistas y entrenadores a dar su siguiente salto de nivel.

Y cada semana, alguno lo consigue.

Pero sencillo no significa fácil.

Durante diez años he trabajado para mejorar mi manera de ayudar a otros a crecer.

He intentado que mi compañamiento sea tan bueno como el entrenamiento que hacen ellos sobre la pista, el campo o el gimnasio.

Hoy trabajo con profesionales que quieren ganar más partidos.

Jugar a un nivel superior.

Conseguir que sus equipos compitan mejor.

Ascender de categoría.

Llegar a ser el entrenador del club o la selección que merecen.

A cambio, les pido bastante.

Que entrenen sin fisuras.

Que se hagan responsables de su rendimiento.

Que dejen de buscar excusas.

Que se atrevan.

Que acepten que mejorar exige cambiar.

Que su vida fuera del deporte esté alineada.

Ellos, a cambio, hacen cosas extraordinarias.

Remontan partidos que antes daban por perdidos.

Brillan en los momentos de máxima presión.

Empiezan a liderar e inspirar a sus equipos.

Se reúnen con mejores directores deportivos, presidentes y sponsors.

Y descubren el potencial que siempre había estado ahí, aunque todavía no sabían cómo alcanzarlo.

Eso no significa que todo salga bien.

Siguen perdiendo partidos.

Siguen teniendo días donde nada funciona.

Siguen siendo despedidos por los presidentes por malos resultados del equipo.

Porque el alto rendimiento funciona así.

La diferencia es que ahora dejan de medir su valor por un resultado.

Y construyen la carrera deportiva de la que estar orgullosos.

Durante estos diez años he tenido el privilegio de trabajar con profesionales que nunca se conformaron con ser buenos.

Querían descubrir hasta dónde podían llegar.

Y, curiosamente, ellas han terminado enseñándome exactamente lo mismo.

Los años han sido generosos conmigo.

Y los deportistas y entrenadores que he acompañado, también.

Gracias.

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